Santa la vida, con un par de neuronas interconectadas y dispuestas a ser usadas. Y un par de ovarios, por cierto.

Pero sagrada la vida cuando no dejas que te posean las decisiones ajenas, los vicios indiferentes, las miradas cristalizadas.

Qué bonita la vida, cuando decides vivirla.

Día 1

Hoy soy una exfumadora. Por mucho que lea en tropecientos libros y artículos que un fumador es fumador siempre, incluso cuando no fuma. Por mucho que sea consciente del tiempo que tarda el cuerpo en expulsar la nicotina y el resto de porquería. Para qué hablar de los años que mi capacidad pulmonar puede necesitar.

Ya sé todo eso. Y también sé que soy exfumadora hoy, que he fumado. ¡He fumado el último cigarro hace apenas cinco minutos! ¿Cómo tengo el descaro de afirmar que soy algo por lo que algunos llevan luchando media vida con la premisa de conseguirlo jamás por haber fumado previamente? Pues con tanto descaro como decisión. Yo hoy decido que ya no fumo. Que lo voy a pasar fatal, voy a sentir ansiedad, y en muchos momentos voy a no ser capaz de controlar mis emociones o reacciones por puro “mono”. Pero soy consciente de todo eso, del perjuicio del tabaco, y de lo mal que huelo. Soy muy conocedora de que cuando apenas puedo ir corriendo de un sitio a otro, no es por falta de capacidad física, sino por el maldito tabaco. No distingo un perfume sobre mi piel. Y tampoco puedo gastarme los, aproximadamente, 9 000 euros que he tirado en un vicio. Qué locura.

Así que sí, hoy soy ya una exfumadora. Preparada para subirme por las paredes, tener dudas en muchos  momentos, sentirme débil e incapaz, seguramente comer más. Y por supuesto, para soportar que tanta gente diga cosas como: “Ah, X días no son nada. Te queda un largo camino”;”Nunca se consigue del todo. Al final caes y lo vuelves a dejar”; “Qué estupidez, si de algo hay que morir”; “Anda, échate uno, si por uno no pasa nada”; “¿Seguro que no quieres uno? Mira que tienes mucha ansiedad”. Y todos esos imbéciles que caminan con el mundo con más lengua que coherencia.

Si te unes a la causa, recuerda que lo que te esté pasando a partir de mañana no será, ni muchísimo menos, excepcional. Inspírate en las personas que consiguen sus metas. No focalices solo en esta puta droga cara. Piensa en el que cambia su estilo de vida, en aquel que consigue correr una media maratón por primera vez, en el que deja de ir a las cadenas de comida rápida porque quiere comer sano, en el que saca unos exámenes muy complicados, en aquel que supera una enfermedad psicológica, en ese que ha pasado una época malísima y ahora ríe todo el día. Visualiza casos de éxito con esfuerzo. Mañana puedes empezar el tuyo.

Qué nervios. Encima mañana tengo una cita (una cita con un amigo también es una cita) y estar en la calle me dará más ganas de fumar. Inestabilidad. La idea acaba con un recuerdo. Casualmente mi amigo dejó de fumar hace un año. Inspiración  otra vez. ¿Se puede? Claro, yo puedo.

Las preposiciones de tiempo

¿Qué es una preposición? Una clase gramatical cerrada. Según la Nueva gramática de la lengua española (2010: 557), consiste en una palabra variable y normalmente átona, cuya principal función resulta la de introducir un complemento (término). 

Desde muy pequeño 

Desde: preposición.

Muy pequeño: término.

Este término puede ser un grupo nominal, adverbial, adjetival, incluso una oración subordinada.

Una particularidad del español, es que la preposición debe ir siempre antes del término, y no al contrario. Forma así un grupo preposicional (preposición + término).

¿Para qué sirve?

  • Modifica clases de palabras (como verbos o sustantivos).
    • Bailo (este es el verbo que va a modificar) con su padre.
    • Estudio (verbo que modifica) en la universidad.
    • Casa (sustantivo a modificar) de muñecas.
  • Cumple la función de atributo o complemento predicativo.
    • Es para ti.
    • Se examinó con cierta inseguridad.
  • Constituir un elemento argumental (función de complemento de régimen).
    • Confianza en tu persona.
    • Ganas de aprender.

¿Cuáles son las preposiciones?

“A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía” (RAE, 2010: 558).

Cabe y so están en desuso y solo las encontraremos en contextos literarios.

¡Un pequeño paréntesis! No debemos confundir una preposición con una locución preposicional. Estas últimas son “agrupaciones de palabras que adquieren conjuntamente el sentido y el funcionamiento gramatical de las preposiciones, como a causa de, en orden a, por culpa de, bajo pena de,….)” (RAE, 2010: 560). Además, tienen significados más específicos que las preposiciones simples que estamos estudiando.

¿Y cuáles son las preposiciones de tiempo?

  • A: Ubicación temporal.
    • Salgo del trabajo a las cuatro.
  • De: origen temporal.
    • De mayo a junio tenemos exámenes.
  • Desde: punto de partida de una situación.
    • Desde ayer estoy muy nerviosa.
    • Me enamoré de ti desde que te ví.
  • En: ubicación en el espacio temporal.
    • En un mes te veo.
    • En un mes no pude leer nada sobre ese tema.
      • Puede tener el sentido de “dentro de un mes”, o “durante un mes”. 
  • Entre: con sustantivos temporales.
    • Entre los cuatrimestres hay muchos exámenes.
    • Entre abril y junio tengo planeados dos viajes.
  • Hacia: orienta hacia un punto indeterminado temporal.
    • Hacia las doce del mediodía sonará el cañonazo.
  • Hasta: tiempo límite de una acción o situación.
    • Hasta mañana podéis entregar el trabajo.
  • Para: Destino en el sentido temporal.
    • Para el viernes, tendremos estudiado el tema.
  • Por: en el español americano.
    • Estudiaré en el país por dos años.
  • Sobre: ubicación temporal aproximada.
    • Sobre el quince de febrero.
  • Tras= después de.
    • Tras dos legislaturas, los españoles no le querían más tiempo en el gobierno.

 

¡Espero que  haya quedado un poquito más claro y resulte fácil de entender! Si tenéis alguna duda, por favor haced la pregunta. Estaré más que feliz de intentar resolverla.

 

La utilidad de lo inútil: Manifiesto

Abraham Flexner pone la brocha final a modo de ensayo, a la pintura de Nuccio Ordine. Una pintura realista, tal vez en exceso, y con un trazo sencillo, pero no grueso. Breves manifestaciones filosóficas, musicales, literarias y artísticas en definitiva, ayudan al autor italiano a marcar un regreso intelectual hacia la necesidad de alimentar la mente en un mundo de deshumanización progresiva.

La selección de textos que pretende evidenciar todo lo que “no se puede medir ni pesar” constituye un primer capítulo, que puede resultar de lectura lenta por la rutina de su estructura. Esa utilidad de lo que el mundo considera inútil, la literatura, es la entrada y base estructural de un ensayo humanístico que continúa con una descripción de los efectos que consecuentemente se aplican al ámbito educativo. Cómo estos, en las universidades, investigaciones y espacios culturales, dejan entrever el negro futuro de la reforma en el pensamiento. Concluye con un tercer espacio en el que alude al amor, la verdad, incluso a temas como los celos y el sentimiento de la posesión.

“Ser un hombre útil me ha parecido siempre como algo en verdad espantoso”, cita así a a Baudelaire el autor. Y pecando de espanto, viendo la estructura final, nos preguntamos si no ha incurrido el autor en algo de ese “buscar la utilidad”. Por qué un ensayo que pretende alabar la “no necesidad” de buscar la utilidad en el arte, termina por ver el lado práctico y consecuente de este pensamiento. Tal vez porque la idea final sea esa: es profundamente útil, aunque el hombre moderno, apegado al dinero y la practicidad, lo desprecie.

Sensación enriquecedora y profundamente documentada. ¿Una lectura amena? Desde luego que no. Pero muy recomendable. ¿Qué amante de las letras no alabaría a quienes las homenajean?

La noche del tiempo

Hoy nos contamos el cuento del brillo en los ojos, la sonrisa en los labios. Los niños sueñan, nerviosos, con la llegada de los Reyes Magos de Oriente. No es cualquier cosa. Piensa en esos tiempos en los que te acostabas e imaginabas que escuchabas cómo llegaban, silenciosos para ir con camellos, ruidosos para ser mágicos.

La noche de la ilusión. Despertar y salir corriendo hacia el salón se convirtió en rutina. El árbol y, a su alrededor, regalos. Regalos que hacían montones en torno al zapato de cada uno de los miembros de la familia. Hay cuatro regalos que no olvidaré abrir, nunca. Unas botas blancas horrorosas, pero horrorosas. Un disco de música de “Ñ- Los éxitos del año”. ¿De qué año? Pues no lo sé. Pero era morado. El libro de “Harry Potter 3 y el Prisionero de Azkaban”. Que me generó dudas: “Mamá, los Reyes me han traído el tercero y yo no tengo ni el primero, ni el segundo”. Los tuve a los dos días. Todos ellos los abrí en San Fernando, Cádiz. El último fue seguramente el primero de todos ellos, y lo abrí en Madrid. Era y es, porque sigue en mi cama, un peluche de un perrito marrón, con las patas traseras muy, muy largas, y flequillo blanco. Era el regalo que había elegido papá, dijo mamá. Seguramente no lo eligiera él, o no lo sé, pero cuando lo miro (y te aseguro que han pasado muchos años), pienso en él como lo hice aquel día: llena de plenitud y amor. El peluche de papá.

Es curioso cómo la mente de un niño, una niña, vive todo con una intensidad romántica e inocente. No conoce sentimientos negativos, está ocupada exaltando los positivos.

Me encantaba ser niña, era verdaderamente feliz. Y hoy es la noche de todos los niños. De los que tienen la, aún desconocida para ellos, suerte de poder tener regalitos y sueños sin límite.

Hoy vuelvo a ser un poco niña, y a contribuir de la ilusión ya adulta de los demás. Pero sobre todo cimento poco a poco la idea de hacer algo importante para aquellos que no tienen tanto. Necesito tiempo, dinero, estabilidad. Pero lo haré. Estos sueños conscientes también alimentan el alma. Y si los llevas a cabo, no solo la propia.