Complemento directo, transitividad,…

¡Hola, hola! Como estudiante de filología, a veces recibo preguntas de todo tipo. Algunas me divierten, otras me hacen pensar, me enfadan, o todo a la vez. Así que he decidido ir poco a poco resolviendo pequeñas dudas (siempre contrastando previamente la información). Espero que así queden algunas cosas claras, otras cristalinas, y algunas sean incluso sorprendentes para vosotros. Yo tengo que admitir que no hay día que no me sorprenda con algún pequeño descubrimiento.

Hoy vamos a tocar un punto conflictivo para más de uno: el complemento directo. Que si en una región metemos un “lo”, que si en la otra “le”, y ya en la tercera ponemos los dos, y añadimos el “la” indistintamente. Al final, el propio español no sabe hablar.

¿Qué es un complemento directo? Una palabra, o un grupo de palabras, que vamos a llamar ARGUMENTO. Ese argumento tiene una función determinada, y es aportar la información necesaria para que nuestro predicado tenga sentido.

Marta come lentejas.

Marta: sujeto.

Come lentejas: predicado.

¿Qué come Marta? Lentejas. Os presento a vuestro complemento directo.

Cariño, dime algo bonito.

En esta oración, “cariño” es un vocativo. A esto dedicaremos otro capítulo.

Dime algo bonito es el predicado. ¿Qué me dices? Algo bonito: complemento directo.

Sabemos que podemos sustituir estos complementos directos (en adelante, CD) por lo, la, los, las (pronombres átonos acusativos de tercera persona). “Cariño, dímelo“. “Marta las come”. Y también sabemos que a menudo no lo tenemos tan claro.

Dos amigos maravillosos me preguntaban ayer: “¿Se dice la hablo o le hablo? ¿Lo como o le como?“. A partir de hoy, no hay más dudas. Aprendemos un nuevo concepto: transitividad. Hay verbos que necesitan un complemento que los acompañe, para tener significado. Esos son los verbos transitivos. Aquellos que no necesitan un complemento, son intransitivos.

Lorena bostezó. –> INTRANSITIVO

Raúl cuidó… ¿Cuidó el qué? ¿De quién? –> TRANSITIVO

También tenemos algunos verbos que son transitivos y, sin embargo, pueden usarse en un modo intransitivo.

Estamos todos durmiendo la mona.

Ayer dormíamos plácidamente.

Será fácil que llegados a este punto razonemos que: “La hablo” no tendría sentido, a no ser que “la” sustituyese un complemento directo como “la lengua española”.

Hablo la lengua española. La hablo. ¿Qué hablo? La lengua española.

En el caso de decir “le hablo”, nos referimos a una persona. El verbo hablar no precisa de ningún complemento para tener sentido, aunque podamos añadirlo.

Hablo a Marco. ¿Qué hablo? No hay complemento directo. ¿A quién hablo? A Marco. Esto es un complemento indirecto, del que hablaremos más adelante y que se sustituye por le. Le hablo.

Lo como”: “como el filete”. ¿Qué como? El filete.

Si entendiéramos como posible un “le como”, es decir, un complemento indirecto, estaríamos respondiendo a la pregunta: ¿A quién como?

 

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