Y mientras tanto…

Mañana se quemarán las yemas de tus dedos inexpertos. Hoy notas la piel más dura. Ayer, ayer solo era un cosquilleo.

El peso de una palabra puede anclarla en lo más profundo de tu corazón. Sacarla es imposible. Quizás sea más sencillo rajar las paredes rojas que tanto amor guardaron. Así dejar caer el ancla y la palabra. Y aprovechar el momento para seguir vaciándonos.

En estos tiempos, los gritos son peligrosos porque portan virus. Por aquel entonces, llevaban rabia, ira, anhelos, deseos, dolor, nervios, amor, desamor, celos, decepciones, y un sinfín de cosas que sentían aquellos seres extraños: los seres humanos.

Ahora, también es arriesgado reírse muy alto, o con la boca muy abierta. Para lo segundo, han inventado la mascarilla. Para lo primero, ya os habréis dado cuenta: están ensayando cada día. Y cada día nos reímos más bajo.

Vamos a manifestarnos. Juntos, en dos bandos. Juntos, frente al otro. ¿Los otros dos? Están ajenos, observándonos con diversión. De vez en cuando, Poder mueve algunos hilos. Ignorancia pasea alrededor, buscando la paz de espíritu. Poder le ofrece una marioneta. Ignorancia sonríe, agradecida, sintiéndose bendecida por semejante honor.

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